9 de noviembre de 2016

"TODOS LOS DÍAS"

                                                                                                                                          Pascal Campion

Aunque durante los primeros meses sea difícil imaginarlo, puedo jurarles que pasada la etapa de los pañales, la teta, las noches sin dormir, las vacunas y los cólicos, una sigue siendo madre. Porque además de gestar, parir y alimentar ser mamá es...

- Quedarse esperándolos afuera, sentada en una silla chiquita, mientras ellos se adaptan al jardín.

- Llevarlos al oculista, porque parece que necesitan usar anteojos.

- Querer que dejen de ser amigos de ese nene que les pega en los recreos, y que no los defiende cuando los demás lo cargan.

- Buscar un profesor particular de matemáticas, porque les fue mal y tienen recuperatorio.

- Rogar que no se les noten las liendres blancas, que parecen pegadas con "la gotita", y que cuesta tanto sacarles.

- Pasar una mañana en Once, para encontrar ese adorno que pidieron para la torta, y que parecería ser que no existe.

- Explicarles que no pueden tener un perro, por la sencilla razón de que sabés que lo vas a terminar cuidando vos.

- Sostenerles la mano mientras les pasan el torno, aunque te la aprieten muy fuerte y te hagan doler.

- Decirles que les queda lindo, aunque creas que no es una buena idea que salgan a la calle vestidos así.

- Ponerte feliz, y a la vez morirte de miedo, porque te acaban de contar que están enamorados.

- Castigarlos y buscar la primer excusa que se te ocurra, para levantarles la penitencia y que puedan salir con los amigos.

- Ponerte el despertador a las 5 de la mañana, para ir a buscarlos a una fiesta.

- Llorar a escondidas, porque algo te preocupa y no querés que se enteren.

- Subir con ellos la primera vez que viajan solos en colectivo, y sentarte en el asiento de atrás.

- Ir a la reunión de la escuela y convertirte en la mejor abogada defensora, porque no vas a permitir que nadie los juzgue ni los critique.

- Enseñarles que a veces las cosas no son como se las enseñaste, que la vida no es perfecta pero sí es hermosa.

Sí, ser mamá es mucho, muchísimo más que gestar, parir y alimentar... Ser mamá son esas cosas grandes o chiquitas, que se ven o que a veces pasan completamente desapercibidas y que hacemos todos los días por y para ellos!

25 de octubre de 2016

"CONFIÁ"





#BabyDove dice que "no existen mamás perfectas, sólo mamás reales" y yo no podría estar más de acuerdo con esta afirmación.
Desde mucho antes de quedar embarazada yo ya sabía perfectamente el tipo de madre que iba a ser… Sabía de memoria todas esas cosas que siempre me había jurado no hacer y también esas otras que, seguramente, me harían quedar nominada para el premio a la “madre perfecta”.
“Nunca les voy a gritar, siempre les voy a tener paciencia”, “Nunca les voy a mentir, siempre voy a ser sincera con ellos”, “Nunca les voy a dar comida chatarra, siempre les voy a dar de comer sano”…
Una cantidad inimaginable de ilusiones imposibles…
Porque lo primero que descubrí cuando me convertí en madre fue que los “nunca” y los “siempre” no existen… en la maternidad real, no.
Descubrí, también, que las cosas no son sólo blancas o negras, que hay una gama inmensa de colores.
Descubrí que una les puede dar de comer fideos dos días seguidos y que no se enferman, que una se puede olvidar de mandar la nota firmada y no los echan de la escuela, que una puede llegar tarde a buscarlos a un cumple y no lloran, que una puede levantarles la voz y no se trauman…
Descubrí que no hay un solo modo de hacer las cosas. Que no hay un manual de instrucciones al que podamos consultar. Que no hay mejor brújula que el propio instinto. Que hay tantas mamás como hijos existen en el mundo.
Descubrí que aspirar a ser la madre perfecta es una mochila pesada y que es más saludable ir liviana de equipaje.
Pero por sobre todas las cosas descubrí el amor más inmenso, el más noble, el más inocente, el más incondicional, el más genuino…
Descubrí el amor de madre, ése que me da fuerzas todos los días para bucear adentro mío y sacar lo mejor de mí para ellas, aunque a veces no me salga…
A la mamá ideal, a la que nunca se equivoca, a la que nunca se olvida de nada, ni llega tarde, ni grita, ni se enoja…
A la mamá perfecta, a la que todo le sale bien, a la que nunca se frustra ni llora, ni sabe lo que es sentirse culpable… A esa, intento sacarle la lengua y hacerle cosquillas para que se ría conmigo.
Es que la maternidad se aprende, pero no se enseña en ningún lado. ¡Por suerte hay mil maneras diferentes de ser madre! Confiá en tu manera.
¡Gracias #BabyDove por invitarme a ser parte!

#BabyDove alienta a las mamás reales, por eso pensaron en una nueva línea para sus bebés (jabón líquido, jabón de tocador, toallitas húmedas y shampoó) para inspirarlas a elevar su confianza y autoestima.
Les comparto un estudio realizado por #Dove entre más de 4.000 mamás con la idea de comprender el rango de emociones y ansiedades que experimentan. Fue así como como descubrieron que:
- El 70% de las madres asegura haber sentido alguna vez la presión por ser la mamá perfecta. Mientras que el 73% siente que esta presión proviene de lo que ellas mismas se autoimponen.
- Más de la mitad de las mamás, el 58%, cuestiona las elecciones que hace para su bebé, y al 75% le preocupa no poder lidiar con todo.
- El 62% cree que la sociedad les impone un modelo perfecto de ser mamá, pero al mismo tiempo 9 de cada 10 mujeres creen que no hay una única forma correcta de ser mamá.
- Más de la mitad asegura que lo que menos le gusta de la maternidad es que desearía poder dedicarle más tiempo a su hijo, pero siente que no puede con todo (pareja, actividades personales y trabajo).
- El 96% de las mamás se siente identificada con la frase “No existen mamás perfectas, solo mamás reales”.
* Son números, son porcentajes, pero detrás de ellos hay madres de verdad…Sumate a la causa a favor de las mamás reales e inspira a otras mamás a confiar en su manera.


16 de octubre de 2016

¡FELICES EN NUESTRO DÍA!


                                                                                                                               Mónica Carretero

¡Felices!¡Felices en nuestro día! ¡Felices de tenerlos!...
Porque ser madre es una bendición pero, seamos sinceras, no es nada fácil.
Por eso, les propongo que hagamos el ejercicio de juzgarnos menos... a nosotras y al resto de las madres del mundo.
Seamos piadosas y pensemos en el enorme esfuerzo que hacemos diariamente por tratar de hacer las cosas "bien".
Usemos esa energía para disfrutar de este tremendo regalo de la vida...

¡Que tengan un domingo precioso!



20 de septiembre de 2016

"REORDENANDO PRIORIDADES"

                                                                                                                                                         Kanako

Lo leiste mil veces, qué mil... ¡Millones de veces! "Cambiaron mis prioridades", "Desde que soy mamá es lo más importante", "Ya no soy el centro del mundo", "Me volvi menos egoísta", "Ahora todo pasa por él"...

Lo dijeron las famosas de turno, con su bebito en brazos, desde la tapa de alguna revista y también lo escuchaste de amigas, de vecinas, de compañeras de trabajo...

A vos te pasó. Desde el instante en que las viste por primera vez también descubriste que tus prioridades cambiaban.

Y te empezaste a llenar de costumbres nuevas... Abrigar, acunar, alimentar, jugar, acompañar, cuidar...

Y tu cabeza se llenó de recordatorios... Pediatra, vacunas, cumpleaños, actos, materiales para el cole...

Pero un día cualquiera, después de algunos años, abriste bien los ojos y las viste muy grandes. Entonces no te quedó otra opción que adaptarte, que comenzar a transitar el camino inverso, el de desaprender lo aprendido, el de dejar de hacer por ellas, el de cuidar menos...

Porque las frases que decías cuando tenían cinco años, a esta edad no sirven. Porque recordarles que lleven campera, llaves, plata, el trabajo práctico que dejaron sobre la mesa de la cocina, no las ayuda.
Porque pasar frío, tener una mala nota, o volver caminando (ay, sí) forman parte de crecer.

Así que te proponés aprender a morderte un poco la lengua y a mirar más para otro lado... Necesitás un borratinta para hacer desaparecer todas las frases hechas, esas que salen de tu boca como por arte de magia, esas que se te escapan por pura costumbre, porque ya hace años que las repetís.

Te prometés que te vas a ir desprendiendo de todo lo que ya queda chico, de lo que ya no sirve, de lo que ya no suma y lo vas a empezar a reemplazar por otras cosas.

Te sorprendés de la cantidad de espacio libre que empieza a aparecer cuando soltás lo acumulado y, como aquella vez, reordenás nuevamente las prioridades. Esas que naturalmente dejaste casi al final de la lista. Esas a las que siempre supiste que no estabas renunciando, simplemente postergando... por el tiempo que fuese necesario.





6 de septiembre de 2016

"CONFIAR"

                                                                                                                                                            Mónica Carretero

Y soltar implica, además de tener un muy buen par de tijeras para cortar las ataduras, aprender a hacer uso de otros verbos... amar, delegar, confiar.

Porque para querer la libertad de alguien primero es necesario amarlo, amarlo más allá de los propios miedos. Amarlo con sus errores y equivocaciones. Amarlo a pesar de...

Y así son nuestros hijos, diferentes a nosotros, aunque muchas veces estemos convencidos de que nuestra forma de hacer sea la única y la mejor.

Ahí es, justamente, donde entra en acción el delegar, el pasarles la posta a ellos, para que se hagan cargo con las herramientas que les dimos, pero... Y sí, la maternidad (y la vida) están llenas de peros... Pero, soportando que no hagan las cosas de la misma manera en que las haríamos nosotros. Soportando no sólo las dificultades, también los distintos resultados a los que puedan llegar.

Y después, confiar. Confiar en ellos ciegamente como sólo podemos confiar en quienes amamos con locura. Confiar en que de alguna u otra manera van a poder. Posiblemente por otro camino. Por ahí se desvían, se pierden, se caen, se levantan, pero en algún momento van a llegar.

Así como llegamos nosotros.

Porque nunca nadie nos enseñó a ser padres y, sin embargo, lo fuimos aprendiendo y aquí estamos.

Vamos a tener que soportar las camas un poco arrugadas, los platos medio sucios, los boletines con todo tipo de notas, los corazones rotos, las malas decisiones, los tropezones...

Vamos a tener que soportar ese tipo de cosas que nos duelen más que si nos pasaran a nosotros, porque les pasan a ellos.

En eso ando, como ya les conté, por estos días... Ando en abrirles de a poco "la jaulita", para que vuelen.

Porque para nuestros hijos no cuenta eso de "más vale pájaro en mano, que cien volando". No, para ellos no.

Para ellos sólo vale desearles el vuelo más feliz del mundo. Ese que, algún día, cuando se lo permitamos y ellos se animen, comenzarán a volar solos...

Y así las deseo a ellas, a mis hijas... ¡voladoras! Más allá de mis propios miedos, las deseo voladoras.


31 de agosto de 2016

"SOLTANDO"

                                                                                                                           Pascal Campion

Y llega un día en que tenés que aprender a soltar... Sí, soltar!!! Soltar a tus hijas...

Porque resulta que si no lo hacés, si no te animás, no es bueno para nadie...

Porque dicen por ahí, los que saben y los que no también que, si no empezás a soltar de a poco, no las dejas crecer.

Y a vos, justo, soltar te cuesta!!! A vos soltar te costó siempre!!!

Te costó dejarlas por primera vez al cuidado de alguien, te costó dejarlas en el jardín y en el primer cumple. Te costó despedirlas cuando se fueron al primer campamento (y al último un poco también). Te costó que no durmieran en casa cuando arrancó la temporada de pijamadas.

Porque para incluirlas en tu vida no tuviste problemas, eso fue instantáneo...
Pero para soltar, en cambio, sí... Soltar casi que te la estarías llevando a marzo.

Es que nadie te avisa que un día ya van a estar grandes para que las sigas ayudando con determinadas cosas... Nadie te avisa porque vos ya deberías saberlo. Y vos  lo sabés, claro... Pero igual les hiciste upa aunque pesaran una tonelada, igual les cortaste la milanesa en pedacitos, les hiciste acordar del mapa que les pidieron, les llevaste la leche a la cama, les ataste las zapatillas...

Y seguís... seguís haciendo cosas que ya no deberías hacer porque "aestaalturadelavidayatendríanquehacerlassolas"... Y vos lo sabés, claro, cómo no lo vas a saber. Pero dejar de hacerlas un día podría significar que ya no tengas que hacerlas nunca más, y eso... eso un poquito te duele.

Porque dejar de hacerlas podría significar tener que hacerte a la idea de que ya están grandes, y eso... eso un poquito te asusta.

Pero, sustos y miedos tuviste siempre así que, a pesar de ellos, te proponés intentarlo. Te prometés que, cueste lo que cueste, las vas a soltar... Porque confiás ciegamente en ellas, porque sabés que van a poder...

Así que te tatuás con marcador indeleble la palabra "soltar" en la frente, por si acaso, para no olvidarte. Y después... después adoptás una perrita porque, seamos sinceras, soltar nunca fue fácil para nadie!!!


(Y a ustedes, cómo les va soltando???)





21 de agosto de 2016

"POR SIEMPRE NIÑOS"

                                                                                                                                                           Jimmy Liao

Cuando ponemos cara de locos en una foto...

Cuando jugamos a la pelota...

Cuando nos tiramos a la pileta...

Cuando hacemos dibujos en un papel cualquiera...

Cuando tomamos leche con chocolate...

Cuando hacemos globos con el chicle...

Cuando dormimos una siesta larguísima...

Cuando andamos en bici...

Cuando nos manchamos con la comida...

Cuando nos reímos hasta las lágrimas...

Cuando cantamos en la ducha...

Cuando nos enganchamos mirando dibujos animados...

Cuando menos lo planeamos nuestra niñez se aparece y nos saca la lengua. Nos deja comer caramelos hasta que nos duela la panza. Nos canta una canción para dormir. Nos cepilla el pelo. Nos da permiso para soplar las velitas todas las veces que queramos. Nos lleva de la mano y nos da un beso pegoteado y con ruido.

¡Que nunca nos falten los recuerdos y las sensaciones de aquella época!

¡Que nunca deje de aparecer ese niño que fuimos!


                                    ¡MUY FELIZ DÍA DEL NIÑO PARA TODOS!



© madre in argentina
MAIRA G. + ESTUDIO BULUBÚ