5 de enero de 2017

"ESPERANDO A LOS REYES"


                                                                                                                                          Mónica Carretero

Y sí, claro, de haber podido elegir yo siempre hubiera preferido juguetes artesanales, didácticos, que les permitieran desarrollar la creatividad y les dejaran volar la imaginación...

Pero, resulta que una vez que nuestros hijos nacen, pasan a ser un poco de todos... pasan a ser de una tía abuela que les trae un animalito a cuerda chino, de un amigo que trae un peluche dudoso, y de una compañera de trabajo que les regala una muñeca que sólo funciona con doce pilas...

La maternidad nos demuestra que de lo ideal a lo real ¡hay un solo paso!

Cada 6 de enero hago un viaje relámpago al pasado y vuelvo a pedirles perdón a mis niñas, por enésima vez. Vuelvo a pedirles perdón por haber sido tan estricta y no haber podido ceder aquella vez que le pidieron a los reyes: ¡¡¡Queremos "Bañando a Luly"!!!

Hasta el nombre era malísimo... Y, para colmo, no se trataba de una sola muñequita diminuta, dura, con el pelo pajoso que había que meter en una duchita minúscula por la que salían tres gotas de agua. No era una sola... eran dos, una para cada una.

Y los reyes no cumplieron. Los reyes creyeron que era mejor traerles otras cosas, mas artesanales, mas didácticas.

Les juro que recuerdo, como si hubiera sido ayer, la cara de desilusión de estas dos niñas que sólo querían eso que habían visto en la tele.

La anécdota quedó como un recuerdo gracioso, lo mismo que me pasó a mi con la "Barbie Tropical", esa que tomaba sol de verdad. Imagino que mis padres también buscaron algo especial en su reemplazo, sin imaginar lo mucho que yo la quería.

Por eso, me parece que en algunas ocasiones está bueno ceder y darles el gusto, aunque sepamos de antemano que lo que viene en esa cajita no se parece ni remotamente a lo que ellos se imaginan.

Convirtámonos por un día en Reyes y regalémosles eso que tanto desean, regalémosles magia...



2 de enero de 2017

"PRIMER LUNES"

                                                                                                 Pascal Champion

Arranco este primer lunes del año haciendo algo que me encanta y que me prometí hacer más seguido... ¡escribir acá!

Voy a hacer el intento de que lo urgente no termine tapando lo importante... Y es que la verdad, muchas veces, con un marido, dos hijas, una perrita, varios cactus y suculentas y un trabajo no queda suficiente resto para este tipo de placeres. No se imaginan el tiempo que lleva cuidar las plantas...

En este mismo momento en esta casa hay dos niñas para las que "despertador" es sinónimo de mala palabra, así que yo aprovecho y después de despedir con un beso a marido, hacerle caricias a la perrita, regar y preparar unos mates, prendo la compu y me entrego...

Aprovecho el ritmo más tranquilo de enero y febrero para empezar, de a poco, a desacelerar.

Las vacaciones son un buen momento para reorganizar prioridades. Está bueno ponernos objetivos chiquitos, modestos, simples, fáciles, de esos que son posibles llevar a cabo en la vida real que, para mi gusto, son los mejores objetivos.

¡Buen año, buen lunes, buen todo!


31 de diciembre de 2016

"¡FELIZ AÑO!"

                                                                                                                                        Kanako

¡Ay, llevo tantos días sin pasar por acá!... El exceso de trabajo y la falta de tiempo a veces se vuelven cómplices y atentan contra las cosas que a uno más le gustan, en mi caso escribir. Pero no quería terminar el año sin despedirme...

¡Que el 2017 venga cargado de cosas lindas! Y que traiga horas extras para poder jugar con nuestros hijos, juntarnos con amigos, dormir siestas, leer libros maravillosos, comer comidas ricas y poder hacer todo ese tipo de cosas que vuelven la vida más linda.

Pero, además, deseo que el 2017 nos de la lucidez necesaria para poder valorar esos momentos que después, a la distancia, uno recuerda como los más felices. 

¡Salud, amor y alegría... porque juntos traen felicidad!

¡Hasta el año que viene!


9 de noviembre de 2016

"TODOS LOS DÍAS"

                                                                                                                                          Pascal Campion

Aunque durante los primeros meses sea difícil imaginarlo, puedo jurarles que pasada la etapa de los pañales, la teta, las noches sin dormir, las vacunas y los cólicos, una sigue siendo madre. Porque además de gestar, parir y alimentar ser mamá es...

- Quedarse esperándolos afuera, sentada en una silla chiquita, mientras ellos se adaptan al jardín.

- Llevarlos al oculista, porque parece que necesitan usar anteojos.

- Querer que dejen de ser amigos de ese nene que les pega en los recreos, y que no los defiende cuando los demás lo cargan.

- Buscar un profesor particular de matemáticas, porque les fue mal y tienen recuperatorio.

- Rogar que no se les noten las liendres blancas, que parecen pegadas con "la gotita", y que cuesta tanto sacarles.

- Pasar una mañana en Once, para encontrar ese adorno que pidieron para la torta, y que parecería ser que no existe.

- Explicarles que no pueden tener un perro, por la sencilla razón de que sabés que lo vas a terminar cuidando vos.

- Sostenerles la mano mientras les pasan el torno, aunque te la aprieten muy fuerte y te hagan doler.

- Decirles que les queda lindo, aunque creas que no es una buena idea que salgan a la calle vestidos así.

- Ponerte feliz, y a la vez morirte de miedo, porque te acaban de contar que están enamorados.

- Castigarlos y buscar la primer excusa que se te ocurra, para levantarles la penitencia y que puedan salir con los amigos.

- Ponerte el despertador a las 5 de la mañana, para ir a buscarlos a una fiesta.

- Llorar a escondidas, porque algo te preocupa y no querés que se enteren.

- Subir con ellos la primera vez que viajan solos en colectivo, y sentarte en el asiento de atrás.

- Ir a la reunión de la escuela y convertirte en la mejor abogada defensora, porque no vas a permitir que nadie los juzgue ni los critique.

- Enseñarles que a veces las cosas no son como se las enseñaste, que la vida no es perfecta pero sí es hermosa.

Sí, ser mamá es mucho, muchísimo más que gestar, parir y alimentar... Ser mamá son esas cosas grandes o chiquitas, que se ven o que a veces pasan completamente desapercibidas y que hacemos todos los días por y para ellos!

25 de octubre de 2016

"CONFIÁ"





#BabyDove dice que "no existen mamás perfectas, sólo mamás reales" y yo no podría estar más de acuerdo con esta afirmación.
Desde mucho antes de quedar embarazada yo ya sabía perfectamente el tipo de madre que iba a ser… Sabía de memoria todas esas cosas que siempre me había jurado no hacer y también esas otras que, seguramente, me harían quedar nominada para el premio a la “madre perfecta”.
“Nunca les voy a gritar, siempre les voy a tener paciencia”, “Nunca les voy a mentir, siempre voy a ser sincera con ellos”, “Nunca les voy a dar comida chatarra, siempre les voy a dar de comer sano”…
Una cantidad inimaginable de ilusiones imposibles…
Porque lo primero que descubrí cuando me convertí en madre fue que los “nunca” y los “siempre” no existen… en la maternidad real, no.
Descubrí, también, que las cosas no son sólo blancas o negras, que hay una gama inmensa de colores.
Descubrí que una les puede dar de comer fideos dos días seguidos y que no se enferman, que una se puede olvidar de mandar la nota firmada y no los echan de la escuela, que una puede llegar tarde a buscarlos a un cumple y no lloran, que una puede levantarles la voz y no se trauman…
Descubrí que no hay un solo modo de hacer las cosas. Que no hay un manual de instrucciones al que podamos consultar. Que no hay mejor brújula que el propio instinto. Que hay tantas mamás como hijos existen en el mundo.
Descubrí que aspirar a ser la madre perfecta es una mochila pesada y que es más saludable ir liviana de equipaje.
Pero por sobre todas las cosas descubrí el amor más inmenso, el más noble, el más inocente, el más incondicional, el más genuino…
Descubrí el amor de madre, ése que me da fuerzas todos los días para bucear adentro mío y sacar lo mejor de mí para ellas, aunque a veces no me salga…
A la mamá ideal, a la que nunca se equivoca, a la que nunca se olvida de nada, ni llega tarde, ni grita, ni se enoja…
A la mamá perfecta, a la que todo le sale bien, a la que nunca se frustra ni llora, ni sabe lo que es sentirse culpable… A esa, intento sacarle la lengua y hacerle cosquillas para que se ría conmigo.
Es que la maternidad se aprende, pero no se enseña en ningún lado. ¡Por suerte hay mil maneras diferentes de ser madre! Confiá en tu manera.
¡Gracias #BabyDove por invitarme a ser parte!

#BabyDove alienta a las mamás reales, por eso pensaron en una nueva línea para sus bebés (jabón líquido, jabón de tocador, toallitas húmedas y shampoó) para inspirarlas a elevar su confianza y autoestima.
Les comparto un estudio realizado por #Dove entre más de 4.000 mamás con la idea de comprender el rango de emociones y ansiedades que experimentan. Fue así como como descubrieron que:
- El 70% de las madres asegura haber sentido alguna vez la presión por ser la mamá perfecta. Mientras que el 73% siente que esta presión proviene de lo que ellas mismas se autoimponen.
- Más de la mitad de las mamás, el 58%, cuestiona las elecciones que hace para su bebé, y al 75% le preocupa no poder lidiar con todo.
- El 62% cree que la sociedad les impone un modelo perfecto de ser mamá, pero al mismo tiempo 9 de cada 10 mujeres creen que no hay una única forma correcta de ser mamá.
- Más de la mitad asegura que lo que menos le gusta de la maternidad es que desearía poder dedicarle más tiempo a su hijo, pero siente que no puede con todo (pareja, actividades personales y trabajo).
- El 96% de las mamás se siente identificada con la frase “No existen mamás perfectas, solo mamás reales”.
* Son números, son porcentajes, pero detrás de ellos hay madres de verdad…Sumate a la causa a favor de las mamás reales e inspira a otras mamás a confiar en su manera.


16 de octubre de 2016

¡FELICES EN NUESTRO DÍA!


                                                                                                                               Mónica Carretero

¡Felices!¡Felices en nuestro día! ¡Felices de tenerlos!...
Porque ser madre es una bendición pero, seamos sinceras, no es nada fácil.
Por eso, les propongo que hagamos el ejercicio de juzgarnos menos... a nosotras y al resto de las madres del mundo.
Seamos piadosas y pensemos en el enorme esfuerzo que hacemos diariamente por tratar de hacer las cosas "bien".
Usemos esa energía para disfrutar de este tremendo regalo de la vida...

¡Que tengan un domingo precioso!



20 de septiembre de 2016

"REORDENANDO PRIORIDADES"

                                                                                                                                                         Kanako

Lo leiste mil veces, qué mil... ¡Millones de veces! "Cambiaron mis prioridades", "Desde que soy mamá es lo más importante", "Ya no soy el centro del mundo", "Me volvi menos egoísta", "Ahora todo pasa por él"...

Lo dijeron las famosas de turno, con su bebito en brazos, desde la tapa de alguna revista y también lo escuchaste de amigas, de vecinas, de compañeras de trabajo...

A vos te pasó. Desde el instante en que las viste por primera vez también descubriste que tus prioridades cambiaban.

Y te empezaste a llenar de costumbres nuevas... Abrigar, acunar, alimentar, jugar, acompañar, cuidar...

Y tu cabeza se llenó de recordatorios... Pediatra, vacunas, cumpleaños, actos, materiales para el cole...

Pero un día cualquiera, después de algunos años, abriste bien los ojos y las viste muy grandes. Entonces no te quedó otra opción que adaptarte, que comenzar a transitar el camino inverso, el de desaprender lo aprendido, el de dejar de hacer por ellas, el de cuidar menos...

Porque las frases que decías cuando tenían cinco años, a esta edad no sirven. Porque recordarles que lleven campera, llaves, plata, el trabajo práctico que dejaron sobre la mesa de la cocina, no las ayuda.
Porque pasar frío, tener una mala nota, o volver caminando (ay, sí) forman parte de crecer.

Así que te proponés aprender a morderte un poco la lengua y a mirar más para otro lado... Necesitás un borratinta para hacer desaparecer todas las frases hechas, esas que salen de tu boca como por arte de magia, esas que se te escapan por pura costumbre, porque ya hace años que las repetís.

Te prometés que te vas a ir desprendiendo de todo lo que ya queda chico, de lo que ya no sirve, de lo que ya no suma y lo vas a empezar a reemplazar por otras cosas.

Te sorprendés de la cantidad de espacio libre que empieza a aparecer cuando soltás lo acumulado y, como aquella vez, reordenás nuevamente las prioridades. Esas que naturalmente dejaste casi al final de la lista. Esas a las que siempre supiste que no estabas renunciando, simplemente postergando... por el tiempo que fuese necesario.





© madre in argentina
MAIRA G. + ESTUDIO BULUBÚ